
Una sola imagen lo origina todo
Todo nace de una toma cenital de dron de La Lagartera. Esa fotografía real se convierte en la base geométrica y cromática de cada paso posterior del flujo.
El show parte del relato que inspiró a Toledo: una gran crecida arrastra lagartos, tortugas y fauna de la ribera hasta una cueva alta de la montaña. Cuando el agua baja, quedan atrapados. El lagarto sobrevive devorando a los demás.
Toledo convierte esta historia en una metáfora de las buenas lluvias y la abundancia. El espectáculo retoma esa idea para mostrar a La Lagartera, tras su conservación, como un organismo vivo que regresa a la ciudad de Monterrey.
Mapear una obra de las dimensiones y la topografía de La Lagartera era, con métodos tradicionales, casi imposible.
Así que inventamos un método nuevo.
No adaptamos la obra al videomapping: adaptamos el videomapping a la obra. Diseñamos un flujo generativo de principio a fin —reconstrucción 3D, mapas de profundidad, mallas y animación cuadro a cuadro con machine learning— ejecutado en modelos locales.

Todo nace de una toma cenital de dron de La Lagartera. Esa fotografía real se convierte en la base geométrica y cromática de cada paso posterior del flujo.

Estimamos un mapa de profundidad que traduce lomos, grietas y cavidades a información tridimensional. Es el puente entre la imagen plana y el volumen real de la pieza.

Con herramientas generativas reconstruimos modelos y mallas de altísima densidad —más de 5 millones de polígonos— que reproducen la superficie exacta de la obra para diseñar y previsualizar el show.

Sobre esa base animamos cuadro a cuadro con modelos de machine learning ejecutados localmente en ComfyUI. Cada fotograma se sintetiza guiado por la profundidad y la malla, encajando en la geometría de la pieza. Sin nube, sin servicios externos: control total del resultado.
Y el resultado se proyecta de vuelta sobre la escultura. Explóralo en 3D ↓
El mismo modelo 3D que usamos para diseñar el show, con el videomapping proyectado sobre su superficie. Gíralo, acércate, descúbrelo desde cualquier ángulo.
Cargando modelo 3D…
La escultura permanece en oscuridad casi total. Se escucha la voz de Francisco Toledo con una frase sobre La Lagartera, el agua y la abundancia.
La frase aparece escrita sobre la escultura o reflejada en el agua.
Oscuridad casi completa, con apenas un respiro mínimo de luz.
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Silencio. Entra la voz de Toledo y, al final, un dron grave que anticipa el despertar.
La gran crecida arrasa con lagartos, tortugas y fauna de la ribera. El show inicia desde la fuerza bruta de la naturaleza.
Agua subiendo con violencia: corrientes, espuma, barro y remolinos. El relieve aparece y desaparece bajo la tormenta.
Azules y grises bajos. Estrobos blancos breves revelan escamas, lomo y cavidades.
Lluvia diagonal, relámpagos y líneas rasantes que marcan la velocidad del agua.
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Percusiones prehispánicas, cuerdas en tensión, lluvia, viento y truenos. Todo crece hasta el límite.
La crecida pasó. El agua escurre y la escultura empieza a revelarse. La calma es falsa: algo quedó atrapado adentro.
Agua goteando y deslizándose por el relieve. Aparecen por primera vez el lomo, las grietas y las hendiduras.
Luz fría y húmeda, con reflejos plateados y una respiración lenta de luz.
Trazos muy suaves, casi rasantes, como vapor o agua escurriendo sobre la piedra.
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Goteos, agua escurriendo y un cello solista muy tenue. La percusión desaparece.
Los animales quedaron atrapados con el lagarto. No hay salida. La escultura se vuelve organismo depredador.
Las cavidades se vuelven bocas de cueva. Aparecen por destellos tortugas, peces, ranas y cangrejos. Se insinúan mordidas y sacudidas dentro de la piedra.
Contrastes duros, cavidades en sombra total, ámbares oscuros y rojos profundos sobre el lomo.
Cortes agresivos y angulosos. El espacio se vuelve jaula.
Disparos bajos y precisos sincronizados con las embestidas. Dramático, no celebratorio.
Percusiones secas, cuerdas disonantes, respiración animal y crujidos desde dentro de la piedra.
El agua regresa, no como desastre sino como fuerza que envuelve, arrastra y transforma lo que quedó en la cueva.
La pieza vuelve a cubrirse de agua. Los animales atrapados se disuelven en la corriente y la escultura se convierte en oleaje.
Azules densos y verdes oscuros. Pulsos fluidos que acompañan la nueva subida del agua.
Corrientes amplias, diagonales envolventes y sensación de agua llenando el espacio.
Golpes aislados para sostener el clímax, menos intensos que en la parte anterior.
La orquesta entra completa. Vuelve la percusión prehispánica, integrada al crescendo.
El agua ya no destruye: bendice. El universo de Toledo emerge completo y la escultura restaurada vuelve a la ciudad como símbolo de abundancia.
Agua luminosa recorriendo la pieza. Aparecen con claridad lagarto, tortugas, ranas, peces y cangrejos. El relieve se dibuja como si Toledo lo trazara de nuevo.
Verdes húmedos, ámbar suave y blancos brillantes. La escultura se revela entera, monumental y viva.
Verticales suaves y lluvia de luz sobre la pieza. Trazos abiertos y respirables.
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La música resuelve en armonía. Agua mansa, cuerdas luminosas y una chirimía para cerrar.












Propuesta original de animación: Reconstrucción 3D, mapas de profundidad, workflow con modelos locales.
alterlab.studioDirección creativa. Diseño del espectáculo, música original, proyección y puesta en escena sobre la obra.
ëskuamxMapping · iluminación · láser · audio. La producción integral del espectáculo en la ciudad.
proshow monterrey